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lunes, mayo 04, 2009

Macarena (un aporte de Ramses, un faraón part-time)


Tiempo atrás conocí a un muchacho llamado José, que estudiaba educación diferencial. Por mi forma de ser, la gente rápidamente me permite entrar a su intimidad, así que a pesar que él es varios años menor que yo, terminamos entablando una amistad bastante sincera...

Un día, para juntáramos y tomarnos unas cervezas arreglando el mundo, me pidió que lo pasara a buscar a una escuela de ciegos (la verdad es que no se si es la única), donde estaba realizando un trabajo con niños con déficit visual. Así que al llegar lo llamé por celular y él me dijo que volviera en una hora o lo esperara ya que se iba a demorar, y como no tenia donde ir decidí esperarlo.

Estaba tranquilo sentado en un rincón haciendo la hora hasta que llegara mi amigo, cuando de repente una chica viene directamente hacia mi guiada por su bastón. Yo rápidamente intento pararme para salirme de su camino, pero con tan mala suerte que resbalé y quedé desparramado en el suelo.

- Me rindo... me rindo...- digo entre risas intentando ponerme de pie.

Ella también rió con una risa clara y su voz produjo una sensación extraña en mi pecho lo que hizo que me detuviera.

- Ya me había dado cuenta que estabas ahí - dijo mientras se detenía frente a mi y plegaba su bastón.

En ese momento mire su cara y me di cuenta que era realmente hermosa.

Su tez era blanca, su nariz respingada y unas pequeñas pecas le daban un aire travieso.

Usaba un chaleco blanco ceñido y un pantalón de tela café oscuro que en conjunto realzaban sus curvas, que por lo demás no eran pocas. Lo que más me llamó la atención, es que no usaba lentes oscuros como los otros ciegos que había visto allí y sus ojos parecían normales excepto por que los mantenía fijos girando la cabeza completa cuando le hablaba.

- Eres Alex, ¿no? - y me dirigió una sonrisa que me hizo olvidar que todavía seguía en el suelo.

- Si, y si no lo fuera también diría que sí - dije cerrando un ojo... inútilmente.

“ Es difícil ser sutil con una chica ciega”, pensé, “mejor... así no caigo en tentaciones “

- "José me pidió que te acompañara mientras terminaba con los chicos – me dijo, mientras yo me levantaba, a la vez que promovía a José de la categoría de simple amigo a la de hermano carnal... y mas allá....

- ¿Cuál es tu nombre? - dije mientras tomaba mi bolsón y me lo colgaba del hombro.

- Macarena -

Hasta su nombre era perfecto... y para mi sorpresa en ese momento no me importo que fuera ciega, ya ni siquiera me parecía un defecto...

Ella empezó a desplegar su bastón y yo sin pensarlo dije:

- ¡No!, tomate de mi brazo mejor.

- Gracias, puedo sola... - dijo cortante y pensé rápidamente la manera de salir del embrollo

- Pero yo no, con lo tonto que ando capaz que me pierda - y sonreí - ¡plis! - agregué con voz de niño al darme cuenta que no servían las sonrisas coquetas

Al parecer mi tono bastó, porque ella sonrió y extendió su mano hacia mi buscando mi brazo y yo rápidamente la tome para guiarla.

Su piel era suave y el contacto de su mano en la mía se me antojo demasiado agradable. Así que para prolongar este contacto dije sin soltarla

- En realidad no sé cómo hacerlo, tendrás que enseñarme -

- Pon mi mano en tu codo y me tomare de tu brazo - mientras decía esto una de sus manos se posó en mi cara y empezó a pasar la punta de sus dedos por mi rostro como si de una caricia se tratara.

- Permiso... - dijo con una sonrisa

- Ya lo estás haciendo así que sigue - y guié su otra mano hacia mi boca para demostrarle que estaba sonriendo.

Cuando termino se aferró a mi brazo y comenzamos a caminar hasta una banca en el patio interior de la escuela. Conversamos todo el rato y aproveché para preguntarle que relación tenía con José y me dijo que solo eran amigos. Al rato llego mi socio con ganas de tomarse las chelas así que se acabo todo.

Cuando nos estábamos despidiendo, pregunte a Macarena si podía pasarla a buscar algún día para seguir conversando y ella accedió, yo no cabía en mí y (medio atontado por la emoción) me despedí de ella con un beso en la mejilla.

Cuando íbamos saliendo mi amigo me abraza y me dice -Ella es como mi hermana, si le haces daño... te mato - y después se larga a reír como para alivianar la amenaza.

Así que con Macarena quedamos primero un día después dos y después prácticamente nos veíamos todos los días.

Ella había perdido la visión ya siendo una niña, por culpa de un tumor que a pesar de ser benigno era hasta el momento inoperable, por lo que conocía los colores y las formas. Así que parte de nuestro tiempo me dedicaba a leerle novelas y algunos poemas sentados en el pasto de algún parque sabiendo que su imaginación lograba transportarla a esos lugares como si los viera.

La verdad es que nunca había conocido a alguien como ella y aún ahora los recuerdos de aquellos días me llenan de una nostalgia que me es difícil expresar con palabras. A mi mente llega el recuerdo de un día en especial, llevábamos saliendo algo mas de un mes, y yo no me había atrevido a pasar más allá de un beso y algunos roces "casuales" a su anatomía, ya que hasta ahora nos habíamos juntado solo en lugares públicos. Ese día mi vieja se había ido de vacaciones y mi hermano no iba a llegar, así que prepare una cena en mi departamento como sorpresa y la invité con la condición que yo mismo la iría a buscar y a dejar a su casa cuando termináramos.

Cuando llegue a la puerta de su casa se veía esplendida, se había puesto una faldita plisada cortita y una blusa blanca que trasparentaba su busto cubierto por un sostén de encaje blanco. Subimos al auto y ella se arrimo a mi brazo todo el camino permitiéndome sentir su cuerpo como pocas veces me había atrevido. Después de comer y con una copa de vino nos sentamos en el sillón junto a la ventana. Puse una luz tenue para sentirme en ambiente y una música suave, y cuando me senté ella volvió a arrimar su cuerpo al mío y con la punta de sus dedos comenzó a acariciar mi cara como la primera vez que nos vimos.

- Me gusta tu cara de niño chico... - y cuando yo iba a empezar a protestar diciendo que tenía más de 25 y que de cabro chico me quedaba poco, ella cerró mis labios con un beso.

Su boca parecía hecha de miel y sus besos parecían transportarme a otro mundo. Mis manos por instinto comenzaron a recorrer su cuerpo por encima de su blusa. Sin dejar de besarme, los dedos de Macarena comenzaron a abrir mi camisa y a recorrer mi pecho. Sus caricias eran tan delicadas y su piel tan suave que me producía un cosquilleo, además sus manos recorrían uno a uno mis músculos y me di cuenta que además de las caricias estaba memorizando mi cuerpo.

- Cuando me enseñarás a hacer eso... - dije casi sin pensar

- Hacer que - dijo extrañada

- Recorrer así mi piel, da la impresión que te estás grabando cada centímetro... y eso me gusta... -

- Si... quiero recordarte siempre - dijo con una risita y siguió con su trabajo

Ya que estábamos en esa, puse mis manos en su rodilla y lentamente comencé a recorrer el camino de sus muslos debajo de su falda. Ella me dejo hacer y cuando iba a llegar a su sexo, ella cambio de posición y comenzó a besar mi pecho dejando mis manos demasiado lejos para terminar mi recorrido por sus muslos. Así que empecé a abrir la blusa de Macarena mientras rozaba la piel expuesta de sus pechos con las puntas de mis dedos imitando la forma como ella lo había hecho en mi piel.

- No me has mostrado tu pieza - dijo al fin cerrándose un poco la blusa

- No me lo habías pedido - dije mientras la tomaba de la mano y la conducía lo mejor posible por el pasillo.

La dejé que recorriera mi habitación hasta sentirse a gusto, mientras yo eliminaba todos los obstáculos que se me habían pasado del orden al que había sometido mi pieza. Realmente ella se veía hermosa recorriéndola y memorizándola, con su blusa abierta y su faldita meciéndose al son de sus pasos.

Cada vez que me agachaba a recoger algo, la vista sublime de sus piernas y sus glúteos blancos como la nieve me subyugaba. Ella, de alguna extraña forma pareció en un momento darse cuenta de lo que estaba haciendo por que se sentó en mi cama mientras decía - Ya... Mucho... ven acá para hacerte un poquito de cariño... - su expresión era picara y eso me provocó que mi libido se encendiera.

Comenzamos a besarnos otra vez y ella saco la parte de arriba de mi camisa.

- Déjame tocar tu espalda - dijo y yo me estire en la cama bocabajo

Ella comenzó a recorrer suavemente la piel de mis hombros con sus dedos produciéndome una sensación extraña pero agradable, y yo para darle espacio desate mi cinturón. Realmente no sé cómo, pero en un momento me di cuenta que estaba en slip y ella se montó a horcajadas en mi espalda, dedicándose a recorrer mi cuerpo con sus labios, sus pechos desnudos y su vientre. La sensación era indescriptible ya que estaba ocupando todo su cuerpo en sus caricias y podía notar el delicado roce de su sexo en mi espalda a través de la delicada tela de su calzoncito. Mi cerebro parecía que iba a colapsar de tantas sensaciones nuevas y perdí otra vez la noción del tiempo... o mejor dicho no deseaba que este pasara...

De repente algo me saco del paraíso.

- Quiero que conozcas mi mundo - dijo deteniéndose abruptamente

- ¿Ahora? - mi voz sonó decepcionada

- Vamos, no creo que te arrepientas... tráeme un pañuelo y apaga las luces -

Con extrañeza busque un pañuelo y después apague la luz.

- Todas - me dijo así que salí y apague todas las luces dejando el departamento completo en una total oscuridad. También cerré las cortinas de la habitación para evitar que se colara la luz de los faroles. Ella se levantó de la cama y comenzó a hacer algo que no podría precisar, salió de la habitación y volvió al rato.

- Ven acá - me dijo y yo me senté a tientas otra vez en la cama ya que mis ojos no se acostumbraban a la oscuridad todavía.

Macarena me colocó el pañuelo a modo de venda, cuidando de mantener mis oídos libres y se alejó un poco de mi.

- No había mucho pero algo encontré - dijo y apoyo mi cabeza en su regazo. Mis manos comenzaron a acariciarla y para mi sorpresa me di cuenta que se encontraba desnuda.

- Tranquilo... déjame a mi - y separó mis manos de su cuerpo

Acerco un pecho a mi cara y lentamente empezó a jugar con la punta de su pezón sobre mi rostro. De inmediato una erección abulto mi slip, y no sé bien como, pero ella pareció notarlo

- ¿sientes algo? - dijo

- se siente rico..... - al decir yo eso se retiro y comenzó a pasar un objeto redondo y algo áspero por mi cara.

Un fuerte olor a naranja inundo mis fosas nasales y la textura rugosa de la cáscara comenzó a hacer cosquillas en mi nariz

- ¿Y eso? - dije extrañado

- también se siente rico ¿no? -

- No es lo mismo - realmente estaba extrañado

- ¿por qué?... ¿cuál es la diferencia? - su voz me pareció similar a la que usaba mi profesora de básica cuando me tomaba la lección...En todo caso eso también contribuyó a mi calentura.

- Porque es rugoso y huele a naranja... en cambio tu piel es suave y... - y en ese momento comprendí... no había puesto atención a que olía su piel, ni tampoco a que sabia...

- Déjame ver a que huelen tus pechos -

Me levanté y tanteando llegue a ellos. Los pechos de Macarena tenían un olor dulce y sutil, mezcla del aroma de su piel y el delicado perfume que ella usaba. Saque mi lengua y con mucha suavidad probé el sabor salado de la piel de sus pezones dándome cuenta de cada sutil diferencia. Cada vez que encontraba algo distinto iba comentando uno a uno mis descubrimientos en su oído con una voz suave y vibrante. Me sorprendía la facilidad con que se formó en mi mente una imagen cada vez mas detallada de cada parte por la que pasaba con mis labios, pero a esta imagen estaba superpuesta con olores y sabores lo que hacía que el cuerpo de Macarena pareciera escapar a las tres dimensiones que normalmente estamos acostumbrados, produciéndome una sensación de vértigo.

Cuando iba por su vientre el olor de su piel cambió drásticamente y el sabor salado se incrementó, hace rato que Macarena daba pequeños gemidos, especialmente cuando me acercaba a su cuello para comunicarle mis descubrimientos. El nuevo aroma de su piel era agradable y despertó una parte de mi cerebro que no creí tener. De pronto me sentí increíblemente excitado pero como no deseaba que esto acabara, solo me contenté con recorrer con la punta de mis dedos el camino hasta su sexo para tocarla un poco. No me sorprendió en nada comprobar que estaba mojada y el contacto de mis manos en esa zona produjo un estremecimiento en todo el resto de su ser.

- Muéstrame tu espalda - dije y ella se puso boca abajo

Con mucho cuidado comencé a morder su oreja y respirar en su cuello. Con mis labios rocé la piel de sus hombros para luego seguir lentamente por su espalda a través de su columna vertebral. Macarena comenzó a revolverse emitiendo pequeños grititos pero yo no presté atención, deseaba recorrer cada centímetro de su cuerpo así que sin prisa barrí su espalda y sus caderas mientras con mis manos acariciaba su vulva.

De repente ella se dio vuelta y dijo desesperada

- Basta, Alex... - algo me dijo que no estaba del todo bien y toqué su rostro... Este estaba húmedo, y eso me extrañó...

Saque el pañuelo de mis ojos y la vi en la penumbra. Se veía maravillosa con su carita triste y sus ojos fijos de muñeca.

Extendió sus manos buscando mi cara y yo las agarré en el aire y las besé con ternura, luego seguí por sus brazos y salté a su boca húmeda y dulce.

Con el movimiento del beso la deposité dulcemente en la cama y comencé a recorrer con mis manos su cuerpo sin dejar de besarla.

Aquel olor sutil volvió a su piel, así que comencé a bajar con mis labios por su cuello, sus pechos, su vientre y su sexo...

Cerré los ojos y hundí mi cabeza entre sus piernas. Mis labios parecían tener vida propia y por primera vez me atreví a embriagarme con el olor a hembra directamente de su fuente. Para mi sorpresa no encontré ningún olor desagradable, es más, en aquel momento mi libido se disparó y comencé inconsciente a recorrer todos sus recovecos con mis labios y mi lengua.... Macarena se revolvía como intentando separarme y por otro lado me enterraba con sus manos profundamente en su ser mientras gemía.

Un orgasmo descomunal se apoderó de su cuerpo y cuando todo acabó me agarró del pelo y sin importarle nada me plantó un beso con desesperación tumbándome de espaldas. Apenas tuve tiempo de colocarme el condón cuándo ella se enterró violentamente en mi miembro y empezó a moverse furiosamente mientras gemía. Sus pechos se bamboleaban con un compás frenético y yo apenas conseguía mantener su ritmo. El segundo orgasmo fue cosa de segundos y este fue tan terrible e intenso como el anterior.

Yo pensaba que había tenido suficiente pero ella se siguió moviendo... Y esta vez fue diferente, la cadencia de sus caderas cambió y puso una de sus manos en mi rostro suavemente, mientras con la otra se apoyaba en mi vientre. Yo puse mis manos en sus pechos y ella aprovechó este apoyo extra para acelerar el ritmo de sus caderas y agregarle un movimiento circular.

El movimiento me empezó a volver loco y ella al notarlo, lo aceleró lo más que pudo. Al parecer ella estaba esperando mi éxtasis porque inmediatamente comenzó a gemir y a restregarse cada vez más. La expresión de su cara cambió y en ese momento me perdí en el placer de mi orgasmo mientras sentía como ella alcanzaba el placer por tercera vez.

Ella cayó rendida en mis brazos y lentamente comenzó a sollozar de nuevo...

Una vez más besé sus labios intentando disipar sus fantasmas, pero ella me separó.

- Me voy a operar fuera de Chile - dijo sin que yo comprendiera bien a qué se refería.

- Estaré aquí esperándote... -

La verdad es que después de tamaña noche me sentía capaz de cualquier cosa por ella... No sé si realmente estaba enamorado pero si sentía un poco de miedo al pensar que podía perderla.

- No voy a volver... lo decidimos con mi familia...

Ante esa noticia no supe realmente que contestar así que preferí callar...

- Me tengo que ir - dijo ella mientras tanteaba en busca del lugar donde había dejado ordenada su ropa.

- No voy a dejar que esta noche termine así... - dije y mientras me ponía en su camino y colocaba sus manos en mi cara para que notara mi expresión.

- Que te vayas es inevitable... pero déjame intentar convencerte que regreses - y sonreí pícaramente con su mano aún en mi rostro.

Luego le di un beso largo y tierno... y la guié al baño.

Macarena se fue de mi vida un par de meses después, para no regresar jamás....

viernes, octubre 27, 2006

Link Destacado: Qué paciente mas caliente....


La hermosa Rebeca nos cuenta sus atrevidas visitas al doctor... se enferma de ardor, y el remedio está entre las piernas del doctor...¡¡

viernes, octubre 06, 2006

Destacado erótico de esta semana


AQUELLA VEZ....

Ya hablé de tí alguna vez, ya pensé en ti alguna vez más, alguna vez más de la que me hubiera gustado.

Y aquella vez todo fué mas fuerte, más impreciso, más inalcanzable.
Aquella vez no estábamos solos y deseábamos estarlo.
Aquella vez... no pudo ser.

Y repetiremos aquella vez?
No lo sé. Pero voy a eso. A enfrentarme a ti, no sé si para bien o para peor, pero voy a mirarte a los ojos y preguntarte: ¿Qué es lo que quieres de mi?

No sé lo que contestarás, quizá hay demasiadas barreras infranqueables entre nuestras dos almas. Podríamos dejarnos llevar y después actúar como si no hubiera pasado nada.
Pero eso no está ni en tu mano ni en la mia.

A mi porque se me notaría demasiado en cualquier reunión social en la que coincidiéramos.
A ti porque hay lastres que no puedes olvidar ni perder de vista.

Pero quiero dejarme llevar, necesito dejarme llevar contigo.
Y quiero llegar contigo a ese punto del infierno en el que poder sucumbir al fuego y a la pasión indescriptible.
Y quiero alcanzar contigo lo que casi alcancé en las noches frente a esta insulsa pantalla.
Y quiero demostrarte que mis piernas son capaces de rodearte y aguantar las embestidas, sin soltarse, sin parar de abrazarte.
Y quiero mostrarte mis pechos henchidos de pasión, de deseo, de lujuria...
Y deseo lamerte despacio y mirándote fijamente lo duro que me atormenta y me excita. Y que cierres los ojos inundándome la boca.
Y quiero sacar mi lengua y con ella acariciarte los labios, y volverte loco, y hacerte olvidar que hace años yo era... una niña, y tú ya un hombre. LUCIA.

http://cuando-nadie.blogspot.com/2006/09/aquella-vez.html#links

viernes, julio 21, 2006

El despertar erótico




Hasta aquel día en que este relato cayó en mis manos, nunca creí que me pudiera excitar tanto con la lectura erótica, ni tan siquiera yo misma me había planteado leer algún libro sobre el tema y por supuesto siempre consideré que mi vida sexual la tenía resuelta con las típicas noches de sábados y alguna que otra noche esporádica y sin la ayuda de la lectura.
Pero rebuscando entre unos papeles de mi marido una mañana, encontré el relato en cuestión, al principio no le di mucha importancia y lo llevé para el salón para leerlo más tarde, pero tengo que reconocer que pasé parte del día pensando como sería un relato erótico e imaginando cosas. Llegada ya la noche y estando los dos le pregunté por aquel libro, me contestó que era un simple relato erótico y que se lo habían dejado, creo que se ruborizó un poco, con lo que mi curiosidad aumentó por leerlo.
Recuerdo que ese día hacía mucho calor, así que la casualidad hizo que yo sólo estuviera con un camisón de seda y unas bragas nada más, me tumbé en el sofá cómodamente y empecé la lectura, sin tener idea de lo que iba a acontecer más adelante. Camilo estaba sentado al fondo del salón, frente a mí, corrigiendo algo sobre una mesa, casi sin prestarme en aquellos momentos mucha atención.
Al principio me pareció algo aburrido, tengo que reconocerlo, pero a medida que me fui introduciendo en la lectura, no sé, algo extraño fue sucediendo en mí. Instintivamente mientras leía puse la mano sobre mi sexo bjo mis pantimedias, que aun conservaba, y comencé a acariciarme poco a poco casi sin darme cuenta, muy lentamente, con movimientos en círculos y notando una excitación extraña sobre mi cuerpo. Nunca había hecho lo de tocarme, incluso hasta ese día me parecía que no tendría mucho sentido teniendo marido, el caso es que yo seguía con el relato sobre mi mano y con la otra rozando mis dedos sobre mi sexo, cada vez mas insistentemente. Estaba tan absorta y caliente, que ya incluso me había olvidado que mi marido estaba allí.
El relato era ahora de lo más excitante, según iba pasando las hojas más cachonda me estaba poniendo, observé a Camilo de nuevo, él seguía con su trabajo, como si yo no existiera. Por instinto doblé las piernas para que no me viera, era como si me avergonzara de lo que estaba haciendo, pero yo seguía con tal excitación que mis dedos ahora casi perforaban mis pantis, que las tenía completamente empapadas.
En el salón había un silencio sepulcral, sólo el roce de los dedos con la panti y un pequeño jadeo mío era lo que resonaba en el ambiente, por lo que trataba de contener la respiración, pues no quería que mi marido me viera así….. Sin darme cuenta ya tenía la mano completa por el interior de mis pantis y jugaba con mi vello, entresortijándolo como si fuese el pelo de otra persona, iba poco a poco jugando con parte de mi sexo y calentándome a cada rato mucho más, sólo el ruido que hizo mi marido en ese momento, hizo que yo dejase de leer y retirara el relato hacia un lado instintivamente. Me había visto y me sentí como una niña cogida haciendo algo malo.
El estaba mirándome absorto, me puse muy nerviosa y por un momento creí que me iba a decir algo grosero. Pero no, se levantó muy sigilosamente y se marchó a cerrar la puerta de la habitación.
Lejos de sentarse conmigo a su vuelta, y decirme algo, como yo esperaba, se quedó de nuevo sentado sobre su mesa de trabajo observándome. Me di cuenta enseguida de que seguramente estuvo mirando todo el tiempo, pero creo que se había puesto de lo más cachondo a la vez que sorprendido. Tengo que reconocer que la situación era de lo más alocada que recuerdo, él me había visto y no dijo nada, tal vez quería saber hasta donde podría llegar yo.
Así que seguí con el relato, ahora sabiendo que mi marido me estaba mirando, eso hizo que el morbo aumentara mucho más en mí. La mano se introducía directamente entre mis piernas y acariciaba mi sexo, me estaba poniendo tan caliente y excitada como jamás lo había estado. El relato casi me pedía que siguiera así, mis dedos iban tocando los labios de mi sexo una y otra vez. Empecé a notar toda la humedad que tenía ya, mi dedo frotaba el clítoris repetidamente al mismo tiempo que leía el relato.
Una y otra vez sin parar el dedo se movía por mi sexo. Era tan excitante, que en un momento dado introduje un poco el dedo dentro y empecé a sentir tanto placer, que dejé un momento el relato a un lado y miré a mi marido. Noté en sus ojos que estaba alucinado y al mismo tiempo muy estimulado también. Sin duda, no daba crédito a lo que estaba sucediendo con su mujer tan recatada y conservadora, pero me dejaba seguir. Introduje más dos dedos en el interior de mi vagina y supe que me iba a llegar un orgasmo, ese placer tan delicioso que siempre me derretía. Con Camilo era frecuente que sintiera ese goce, pues me amaba y sabía pulsar cada cuerda de mi cuerpo, para sacar las notas más eróticas, pero era la primera vez en mi vida que lo iba a tener así, con jadeos y con mis propios dedos. Tengo que reconocer que somos muy típicos cuando hacemos el amor, tengo suerte de tener siempre un orgasmo, antes que él, pero es todo tan suave, tan formal casi, que lo que estaba sintiendo ahora era novedoso, fuera de esquemas. Y me gustaba.
El caso es que noté que me iba a llegar el orgasmo y por primera vez, sentí que controlaba la situación. Lo manejé yo, miré a mi marido y así sentada sobre el sofá y observando su expresión de asombro al mismo tiempo, introduje una y otra vez mis dedos dentro, repetidamente hasta el fondo de mi jugoso rincón y lo conseguí. Tal como en los orgasmos con Camilo, mi vagina comenzó a latir, con verdaderas contracciones y espasmos, evacuando abundantes jugos calientes.
Quedé un buen rato así, estilando hilillos de liquido de mis labios inferiores, esperando que él me dijera algo, pero ante mi asombro, mi marido se había excitado tanto viéndome que él mismo ahora se empezaba a tocar también. Eso me gustó de tal forma y me hizo ganar tanta confianza al mismo tiempo, que volví a excitarme de nuevo rápidamente. Aún no había leído prácticamente la tercera parte del relato, así que decidí seguir leyendo mientras él me contemplaba. Reconozco que había entrado en aquel salón un clímax extraño de morbo cómplice. Él allí tocándose sin acercarse a mi y yo sobre el sofá excitadísima y haciendo lo mismo. Cada uno haciendo algo que jamás pensé que podría ocurrirnos.
Volví a coger el relato y proseguí la lectura, era superexcitante todo, mi mano volvió a posarse sobre mi sexo empapado, mientras seguía leyendo, mis pezones estaban duros como no los había notado en mi vida, se notaban a la vista entre mi camisón de seda. Tenía ganas de que él pusiera su lengua sobre ellos, que me los manoseara y besara, pero él seguía allí, tocándose y disfrutando de aquel momento de visión que tenía delante, me sentía como una zorra en esos momentos delante de él, de verdad, nunca creí que pudiera llegar a hacer aquello. Pero todo lo que leía en el relato, me hacía sentir que era yo misma identificada en esos momentos.
Mis manos seguían recorriendo mi sexo una y otra vez, mientras leía otra parte del relato, hice algo que nunca, (bueno ese día creo que hice de todo y fue nuestro despertar, como pareja), creí que llegaría hacer, me excitó tanto la situación que yo misma me introduje en el relato y mi mano fue bajando hacia mi culo, era increíble: despacio con un dedo fui abriendo mis nalgas, y humedeciendo el canal hasta untar mi pequeño agujerito, mientras con la palma de la misma mano rozaba mi sexo empapado. Hacía movimientos de arriba hacia abajo, mis nalgas se abrían y volvían a cerrar . Me agitaba tratándome de penetrar yo misma, apretaba mis muslos sobre la misma mano y con un dedo tocaba mi ano, muy despacio jugando con él. No daba crédito a lo que estaba haciendo, pero puedo asegurar que estaba excitadísima, nunca había tocado esa parte y ahora estaba allí sola, con mi marido enfrente masturbándose como loco viéndome en esa situación, que aún no se como aguantaba para no venir junto a mi. No sabía si llegaría a meterme el dedo dentro de mi forado, era sensacional todo aquello, con la palma de la mano llegaba a tocarme el clítoris y con los dedos llegaba entre mis nalgas y al mismo tiempo con el relato en la otra mano, era increíble.
Me sentía poseída, mi lengua paseaba por mis labios una y otra vez al mismo tiempo que me los mordisqueaba. Entonces volvió a suceder, tuve que tirar el relato un momento porque noté que me llegaba otro orgasmo, el segundo. Era la primera vez que iba a tener más de uno, no quise desaprovecharlo, grité con fuerza repetidamente, casi rompí la panti, que ni me la había quitado de tan caliente que estaba. Me la saqué con desesperación.
Fue sensacional, quedé tirada de nuevo por un momento sobre el sofá jadeando y mirando para mi marido que seguía como loco con su polla en la mano, masturbándose frenéticamente, no sé ni como aguantaba tanto él.
¿Que podía hacer? ¿Seguía leyendo el relato?, Él ni me decía nada, sólo con su mirada de placer lo decía todo, hasta su polla ahora me parecía más grande de lo normal, era como un desconocido para mi y yo me sentía como si fuera alguien diferente para él, otra mujer. Yo seguía excitadísima aún, no podía, ni quería, comprender que me estaba pasando, por fin me encontraba a mi misma, sabía de los multiorgasmos, pero siempre creí que eran fantasías o mitos.
Me quité la braga desesperadamente, sentía que necesitaba más y volví a coger el relato, me estaba volviendo loca por seguir leyéndolo, la situación bien lo merecía y tengo que reconocer que seguía super caliente, y convencida que no podía privarme de lo descubierto.
Mi mano ya se posó sin más sobre mi sexo de nuevo, era como un ritual ahora, mientras seguía con la lectura, que por cierto cada vez era más y más excitante y perversa y ahora ya con todo el descaro del mundo y con mi marido más salido que nunca. Vi que se quitó la ropa y se tumbó justo enfrente de mi, desnudo completamente en el otro sofá, comprendí que estaba jugando como yo, y que sin duda había leído el relato, antes que yo el muy caliente. Me sentía tan zorra y libre en esos momentos, que de acuerdo a lo que estaba leyendo, mi dedo pulgar se fue introduciendo en el interior de mi coño y mientras me iba penetrando poco a poco hacia dentro y en dirección de mi ano, conseguí al mismo tiempo con otro dedo de la misma mano, que estaba todo húmedo de mi vulva, entrara perfectamente por mi ano, haciendo una especie de tenaza con la mano. Así como si fuera penetrada por dos, seguía tocándome, no sé ni como seguía leyendo, pero el relato era lo que me estaba volviendo loca de placer, era como si yo misma estuviera en él. Buscaba algo dentro de mi, como si supiera que allí, justo allí, donde mi dedo gordo empujaba encontraría algo, una y otra vez lo hacía, todo con cierta suavidad para poder seguir con la lectura y al mismo tiempo con mi placer sorprendentemente inacabable. Quería descubrir ahora cada rincón del cuerpo, seguía manoseando mis dos agujeros despacio, acompañada de la lectura y sabiendo que Camilo seguía observándome y casi haciendo los mismos gestos que yo, hasta creí ver por un momento que él había puesto una de sus manos sobre su ano mientras al mismo tiempo se masturbaba.
Y volví a encontrar el placer, con un dedo metido en mi culo y otro en el coño a la vez, casi se tocaban, sentía su roce entre ellos, el uno con el otro, imaginé la locura de que eran dos vergas hundiéndose en mi carne, y eso bastó para desatar mis últimas trabas, fue tan rápido que casi rompo el relato del apretón que le di. Me estaba llegando otro orgasmo bestial, grité y empujé con fuerza mis dedos uno sobre el otro, para que casi se juntaran dentro de mi, el del ano buscaba al de mi coño y allí los dos juntos me dieron el placer tan deseado en ese momento como en el relato, el de ser poseída por los dos lados a la vez.
No me lo podía creer, todo aquello por un relato erótico y aún no había acabado, me sentía completamente libre disfrutando de algo nuevo para mi, que no pensé que mi cuerpo podía ser fuente de tanto deleite. Y al frente, mi marido, seguía allí más excitado que nunca. Por un momento quise ser penetrada por aquella polla tan grande que se le había puesto, pero al mismo tiempo todo aquello que estaba pasando en aquel salón, lo encontraba tan morboso y excitante que prefería casi verlo a él correrse enfrente de mi, que disfrutara de la zorra que tenia delante en esos momentos, viéndome por primera vez como otra mujer. Mis pechos creo que iban a reventar, jamás creí que se pudieran poner así, los pezones estaban duros, me daban ganas de besarlos yo misma, poder llegar a ellos con mi boca y pasarle mis labios sobre ellos, era alucinante el comportamiento que estaba teniendo, no me conocía ni yo misma. Seguía excitadísima, era como si mi cuerpo hubiera explotado de placer, como un volcán que se hubiera abierto y dejado salir, en una erupción todos los goces y sensaciones que siempre habían estado dentro, pero sometidos a los frenos de la moralidad y la rígida educación.
Recogí el relato del suelo, de los nervios casi ni encontraba la página en que iba, seguí con la lectura, mientras él no paraba de tocarse, su glande estaba al rojo vivo, sus huevos parecían que iban a explotar, sabía que no podría aguantar mucho más y eso me excitaba a mi también, verlo ahí delante, descaradamente haciendo algo que nunca le había visto hacer. Era todo tan ajeno a nuestra tradicional formalidad, pero en lugar de inhibirnos, nos impulsaba a seguir en la exploración de esos terrenos desconocidos, pero tan gratificantes. Eramos como dos desconocidos llenos de placer y morbo.
Volví mi mano de nuevo para mi sexo, quería llenarlo de nuevo con mis dedos, mi clítoris estaba fuera, erecto y completamente inflamado, lo notaba, jugaba con él y me producía una excitación fuera de lo común, era todo placer y sexo, no había palabras de cariño, en realidad no había ninguna, solo sexo, jadeos, chasquidos de carne lubricada, suspiros, roces de piel. Seguía jugando al mismo tiempo con mi lengua, mordisqueaba mis labios y miraba de vez en cuando a mi marido, le volvía loco cada vez que se lo hacía. No podía detenerme, con el relato en la mano, leía como podía, mi mano se fue hacia unos de mis pechos, empecé a jugar con ellos una y otra vez mientras seguía leyendo. Volví a tocar mi sexo sucesivamente, sin parar ni un momento, mis piernas se apoyaban sobre una mesita que tenía enfrente, ya estaba completamente abierta, mostrando mi sexo a Camilo. Introduje de nuevo uno de mis dedos dentro, empujando suavemente sobre mi y en dirección al ombligo, una y otra vez, jugaba con esa parte, metía y empujaba instintivamente e interiormente hacia mi, no entraba mucho, como cinco centímetros, pero era algo raro y nuevo lo que estaba encontrando, seguí así sin parar, cada vez más insistentemente
"Dios mio que placer", solo pude decir eso, el relato me cayó de las manos, no pude ni sostenerlo, había encontrado algo ahí que mis manos empezaron a temblar, con la otra mano me fui hacia mi pecho y lo cogí como cuando daba de mamar a mis hijos, empecé apretar y empujar sobre el pezón, mientras la otra mano seguía descubriendo el placer, miré para mi marido, él sabia que me estaba ocurriendo algo diferente, pues se puso loco de excitación y a menearse su polla como nunca lo había visto. Al verme así, apreté con fuerza mi pezón una y otra vez, mis dedos habían encontrado algo mullido y esponjoso en mi interior que me estaba volviendo loca, era algo en mi túnel vaginal que acogía a mis dedos, como un suave tejido. Mis dedos chapoteaban en la suavidad, lo cual me traspasaba, sentía como escalofríos que me recorrían entera, como rayos que partían de ese punto y se irradiaban por mi túnel, se propagaban por dentro, hacia mi culito y luego volvían a su origen. Mis ojos no podían abrirse, mis labios se apretaban, y entonces sucedió. Me llegó todo el placer del mundo, mi marido se empezó a correr como un loco observándome, mientras mi mano sobre el pezón apretaba tanto que creí que me saldría también una corrida por el mismo. Al mismo tiempo que dentro de mi surgió tal explosión que no sabía que pasaba exactamente, no sé como describir aquello, gritaba y jadeaba, mis piernas se encogían y estiraban, mis dedos seguían tocándome, quería sacarlos, pero a la vez meterlos más adentro, los dos dedos llenaban mi vagina, pero quería meter la mano entera, no sé el tiempo exacto que duró mi corrida, pero fue un lapso de placer desesperante. Observé a mi marido como me miraba en esos momentos, como su corrida salía de su polla una y otra vez, fluyendo su leche a golpes de su mano, mientras mi cuerpo se convulsionaba de placer.
Quedamos tirados cada uno sobre su sofá, yo muerta completamente de placer y él por lo que veía igualmente, observé el relato tirado en el suelo, lo recogí como pude y vi que por suerte, aún me faltaba por leer varios capítulos... (Lulú)


viernes, mayo 12, 2006

El destacado erótico de la semana


Lean esta historia, emocionante juego de visiones prohibidas, pero consentidas a la vez....


viernes, mayo 05, 2006

El destacado erótico de la semana



Recorriendo por aquí y por allá, me encontré con este blog, Secretos privados. Un interesante sitio, de una audaz que vuela y nos hace volar con su imaginación y fantasias dedicadas. Cómo me gustaría que me dedicara una fantasía…¡¡.
Disfruten esta historia….


Leer esta fantasía privada

jueves, abril 20, 2006

Vino erótico


Este relato, es una fantasía delirante de Elsa Margarita, que tuve la gran suerte de escuchar de primera fuente, entre gemidos y suspiros virtuales de ambos…. Si prefieres leerla en su sitio original, haz click aquí:
Vino Erótico (Qué noche de Elsa...)

Siento frío. Una ligera brisa fresca me llega desde una ventana. La semioscuridad de la habitación, me es desconocida. A medida que mis ojos se acostumbran a la penumbra, advierto que es todo extraño. Estoy en una casa, que no conozco, pero no me da miedo.
Cuando me miro, estoy tendida en una cama, me veo vestida sólo con un baby doll, y descalza. Me levanto, con curiosidad, tratando de recordar. Al parecer estoy en el segundo piso, porque solo veo puertas, abro algunas pero no hay nadie ni nada. Solo sé que es de noche.
Llego a las escaleras y al mirar hacia abajo, veo que pasa una pareja. Tomados de las manos, él desnudo por completo y ella solo con una tanga.
No me han visto ni sentido. La intriga me acucia, pero a pesar de que no reconozco el lugar ni las personas, no me da temor.
Luego después de un meneo de cabeza, creo recordar algo:
-Claro, pero si estoy en la casa de una persona del trabajo. De pronto se me aclara el panorama. Había viajado a esta ciudad, cerca de la costa, a una reunión de sucursales de la empresa en que trabajo. Y recuerdo que al hacer contacto telefónico con uno de los gerentes de esta sucursal, Camilo, me ofreció hospedarme en su casa. Justamente ésta en que estaba. Recuerdo que me presentó a su esposa, Susana, mucho mas joven que el y algo mas que yo… Que luego cenamos y tomamos vino, recuerdo que me entusiasmé un poco con el grato ambiente, a lo que el buen vino contribuyó, y me sentí algo mareada…
-Claro, eso fue, pensé, ya disipadas las dudas…eso fue y me retiré a la recamara que me habían asignado. Lo borroso del recuerdo aumentaba a partir de ahí, pues a pesar de mi esfuerzo, no pude saber como llegué a quedar en baby doll. Eso no lo recuerdo…
Decido bajar las escaleras y al llegar al descanso puedo ver la sala. Camilo está en un sillón, de espaldas a las escaleras, así que no me ve. Un paso más y advierto apenas la presencia de su esposa, adivino que está con la cabeza entre las piernas de él, y tan sumida en su labor oral que no percibe mi presencia.
En ese momento mi respiración se acelera, siento algo de ardor, no sé si bajar o volver a mi cuarto. No se por qué me quedo quieta en el descanso mirando. Algo en mi mente, me ordenaba observar, contemplar la escena tan inesperada. Estaba en esas cavilaciones, y empezando a sentir el aumento imperceptible de mi temperatura, y aguzando mis oídos para tratar de captar el suave murmullo de la boca femenina, sumida en tan deliciosa labor, cuando ella levanta la cara y me ve. Lejos de avergonzarse o molestarse, o menos aún de soltar el preciado objeto que tenía entre sus labios, me sonríe. Me pone nerviosa su sonrisa, sin saber que hacer, no se si acompañarla en su sonrisa o decirle algo: qué se puede decir en un momento así, pienso, un saludo está de mas, sin duda… y en ese momento él voltea. Se levanta del mueble y puedo ver su miembro, de una apreciable solidez y de buen tamaño. También me sonríe y saluda, dice algo que no entiendo y esta vez, por lo menos atino a alguna reacción, aunque sólo sea sonreir con nerviosismo.
Se acerca a mi, no se de qué forma, pero de repente, como si de un ser alado se tratara, pasa de estar parado cerca del sillón, a estar a menos de dos escalones de mi. Me tiende la mano. Sin poder apartar mi vista de su erección inaudita, pues si hace un rato cenábamos muy formales y ahora, estaba desnudo y blandiendo su baluarte ante mí…. Desciendo guiado por él.
Me siento en el sillón donde antes el estaba, pero de repente no los veo mas, es como si desaparecieran. Luego vuelven a aparecer, besándose y con una botella de vino en la mano y unas copas…, ella continúa vestida apenas con su tanga, él desnudo y con su miembro parado y yo con mi baby doll. Me dan una copa, la acepto casi como hipnotizada y bebo de ella, sin pensar que por hacer lo mismo me encontraba allí, semidesnuda y frente a tan liberal pareja… Al terminar mi copa, ellos ya están besándose y acariciándose de pie frente a mí, tan cerca de mí, como si no existiera. Susana tiene una de sus manos en el miembro de él y la otra en su cuello, mientras Camilo, su marido, tiene ambas manos acariciándole sus nalgas con suavidad, las aprieta y las separa. Tímidamente se levanta mi mano derecha, como si se guiara sola, y acaricio la cadera de él, es firme y dura, siento la piel tibia. Sin dejar de besarse, se acercan más a mí, están casi pegados a mis rodillas. Camilo toma mi mano y la mete sin más, con atrevimiento, entre sus piernas para que yo lo toque. Mis dedos se posan en sus testículos, mis ojos se cierran, se los aprieto, con suavidad pero con firmeza…en eso siento como otra mano roza mis dedos…inmediatamente saco mi mano y volteo hacia arriba. Es Susana, que una vez más me sonríe, con la misma sonrisa que me regaló cuando estuve en la escalera…
Vuelvo a meter la mano y sigo acariciando sus huevos, ahora cuando Susana me vuelve a rozar con sus dedos no hago nada por retirarme. Ella aferra también el miembro de Camilo, compartiéndolo conmigo, se arrodilla frente a él y empieza a besarlo. Sus labios primero, le recorren con mucha delicadeza, luego es su lengua la que prosigue la tarea, que a juzgar por los gemidos de Camilo, es perfecta.
Saco mi mano, que oprimía la blandura de sus huevos, y la paso adelante, de manera que mientras Susana se la lame y chupa, yo le masturbo pausadamente.
Siento la saliva que ella deja por todo su tronco, se siente caliente y viscosa. Mi otra mano está en mi entrepierna, frotando mi rajita sobre la tanga.
Muchas veces ella pasa su lengua, abandona la carne rígida de la verga y lame mis dedos, y cada vez que lo hace me mira y sonríe… Cuando por fin le devuelvo la sonrisa, ella toma mi mano y chupa mis dedos, uno a uno…
Yo no digo nada, me quedo quieta, disfrutando una sensación extraña, pero muy gratificante…
El momento de paréntesis, es aprovechado por Camilo, que gira y deja su verga cerca, muy cerca de mi cara… No dudo ni un segundo y la tomo directamente con mi boca, sin intervención de mis manos ni nada. Recojo el trozo cimbreante, como un ave atrapando su presa al vuelo... y empiezo a lamer. Susana sigue con mi mano, lamiendo y chupando mis dedos. Mientras ya he movido mi tanguita y con una mano libre ahora me acaricio directamente.
Camilo me toma por el cabello y me empuja más contra su miembro. Ella ha pasado de mi mano a mi brazo, siento como va subiendo su lengua, deslizándose como una hoja de cuchillo caliente sobre mi piel. Cuando está por llegar a mi cuello, me siento vencida por sus labios, tengo la intención de besarla, dejar la verga que me copa mi boca, siento que mis pudores me abandonan por completo, la deseo….pero en eso se aleja y se sienta en otro mueble, frente a nosotros. Se quita su tanga y puedo verla por completo; empieza a acariciarse. Se moja sus dedos y los mete de golpe en su sexo, lanza un quejido y su cara muestra algo de dolor… pero continúa, en su placer por ahora solitario, así como yo, sigo mamando la grandiosa mole que me inunda la garganta…
En eso, él se aleja sin más y me deja con la boca abierta y vacía, va y se pone de rodillas entre las piernas de ella, empieza a lamerla con pasión. Ella grita y con sus manos hunde más la cara de él entre sus piernas. Yo solo miro, ella me hace una señal de que me acerque y voy hacia ellos, dispuesta a recuperar algo de lo perdido. Me pide que me quite la ropa y la obedezco con prisa. El baby doll resbala instantáneamente y quedo completamente desnuda. Me pide que separe las piernas y cuando lo hago, ella se incorpora y desliza sus dedos sobre mi rajita. Un estremecimiento me recorre hasta lo mas profundo de mi vagina…. El sigue entre las piernas de ella, pero ahora con mayor dificultad ya que Susana ha cambiado su postura para poder alcanzarme.
Siento como tres de sus dedos, acarician mis labios íntimos, el de en medio siempre resbala y va un poco más allá, el placer se apodera de mí…
Camilo se levanta de su posición y se coloca tras de mi. Empieza a lamer mis nalgas, y tal como le hacia a ella con sus manos un rato antes, las aprieta y separa…., siento como su lengua se desliza por todo mi canal…, hasta llegar al sitio cerrado. Esa lengua caliente y tiesa me hace delirar. Es primera vez que siento una lengua en mi puerta trasera. Ella mientras tanto mete su dedo medio completamente en mi sexo… Deliro, gozo y cuando estoy disfrutando tanto, se vuelven a separar. Camilo se recuesta en el suelo y ella lo monta. Se enfunda su verga sin demora, hasta el fondo. Me acerco y me tiendo entre las piernas de él. Veo cual privilegiada espectadora en platea preferencial, como sale y entra su miembro del sexo de Susana. La imagen es sensacional. Siento solamente cosas deliciosas. No contengo las ganas y me acerco aun más, lamo sus huevos, y a instantes recorro cada centímetro que queda libre, al entrar y salir, bebiendo los jugos. En eso ella se mueve un poco mas de la cuenta y el miembro se sale. Lo tomo en mi boca, una vez más al vuelo, y lo mamo un poco, luego ayudo para volverlo a introducir en ella. Y así empieza un juego perverso, que trastorna a Camilo, lo hace gemir como condenado. Después de dos o tres metidas, ella lo deja salir, para que yo lo mame y así alternamos, mi boca y su sexo, compartiendo la lujuria del momento.
Ella empieza a gritar y a moverse mas rápido, yo me meto dos de mis dedos y también acelero. La locura se apodera de los tres, unos segundos después ambas gritamos casi a la vez, derramándonos en un orgasmo exquisito. Casi al momento, se nos une Camilo, la verga sale de Susana, y explota arrojando leche por todas partes. Ambas nos abrazamos y recibimos la lluvia de crema en nuestros pechos, riendo alegremente. La noche sin duda no sería la misma….

Fin

jueves, abril 06, 2006

El link erótico de la semana



Nuestro amigo Arnand tiene la suerte de conocer una tienda especial, les aseguro que no es una tienda cualquiera, sino del placer. Con esa dependienta, de seguro las ventas están a tope…. Por lo menos de rotuladores…

jueves, marzo 02, 2006

El destacado erótico de la semana



Esta semana destaco un relato llamado “...lo que haces...y sabes que me enloquece....” Un párrafo dice “Recorres mi cuello, y no me inquieta, me dejo, con toda mi piel erizada a tu contacto, a tu hirviente aliento que denota deseo, siguiendo la calida húmedad de tu músculo verbal. Bajas hasta mis senos, que ya se encuentran poseídos del deseo, ofreciéndose a la delicia que seguirá, sigues con fuerzas lamiendo con toda tu lengua distendida, para apreciar mi sabor, ese que no sé a que sabe, pero que sospecho te gusta,....... lento y fuerte....”

Una muestra de este relato que de seguro les gustará tanto como a mí, y que lo hacen ser mi destacado erótico de la semana. Gracias "gatita mimosa " por tu creatividad.

http://impulsoerotico.blogspot.com/2005/11/lo-que-hacesy-sabes-que-me-enloquece.html

jueves, febrero 23, 2006

A gozar este link erótico destacado



Tienen que leer este relato. Es de gran calidad, y de seguro os hará disfrutar de unos instantes húmedos y calientes...



http://voyeur.laeditorial.com/blog/200602/528-el-jardin-de-las-delicias.html

viernes, febrero 17, 2006

El destacado erótico de la semana



Hola amigas y amigos, después de unos días de descanso, me reintegro, con mas ganas, nuevas ideas, mas relajo, que espero pueda trasmitir a ustedes. Por ahora, aprovechen de leer este aporte de nuestro amigo Arnand, que sigue casado, de noche y solo. !!!Vaya con la soledad suya¡¡¡



http://blogs.ya.com/casadodenocheysolo/200602.htm#77

miércoles, enero 25, 2006

Link erótico semanal



He aquí un nuevo hallazgo erótico, es un poco antiguo, pero sigue vigente. Y tan vigente que me humedeció. Espero que lo disfruten, vecinitas....

http://pulsionsexual.blogspot.com/2005/10/mi-vecino-y-yo-parte-ii.html

martes, enero 17, 2006

Link erótico de la semana



Galilea logró subir la libido (literaria) en estos días. Su historia me gustó mucho y el indicador libidinoso alcanzó un grado alto... espero que lo lean....

lunes, enero 09, 2006

Sección Nueva: el link erótico de la semana



A partir de esta semana, he decidido mostrar aqui, el resultado de mis paseos por bloglandia, blogosfera, blogweb, etc. como quieran llamarlo. Autoritariamente, caprichosamente, arbitrariamente, etc., la decisión es mía. Espero que aprueben mi elección. Y se entretengan... como lo hice yo al leerlo...

http://voyeur.laeditorial.com/blog/200601/496-inesperadamente.html